Desde que el Padre Simeón comienza con sus clases, a lo primero que apunta es a la importancia del
trabajo en equipo dentro de una organización. Cuando alienta al grupo a escuchar, compartir las opiniones, no callarse si se tiene la necesidad de hablar, y finalmente agregando que el también aprenderá de todo lo que se diga porque no tiene todas las respuestas (que luego refuerza sobre el final de la obra), apunta a lo que Edgar Schein considera la primera característica a destacar de la definición de organización, la
Coordinación . La idea de un esfuerzo coordinado para ayudarse se mantiene durante todas las propuestas de charlas que incentiva este personaje. Ambos autores (Hunter y Schein) coinciden también en decir que el hombre no puede desarrollarse solo en la vida, y por eso necesita siempre de la compañía de los otros. Hunter destaca, desde el personaje de Padre Simeón, la importancia del surgimiento de un líder siempre que haya un grupo establecido, y las responsabilidades que conlleva adquirir ese puesto, sea cual fuera el grupo humano que se esté observando.
En la primera clase, Simeón comienza por definir junto con todos los presentes la palabra
Liderazgo . Destaca que es el arte de “influir” sobre la gente, y propone distinguir las dos maneras (que rescata Schein también) de hacerlo sobre los otros: Poder y Autoridad. En La Paradoja se lo nombra a Max Weber, sociólogo que propone estas dos palabras para nombrar lo que Schein se extiende y denomina la autoridad legítima y no legítima (o poder). En una organización, el líder debe tratar con gente que sólo se encuentra en ese puesto voluntariamente, porque depende de ellos, y de sus decisiones personales, la entrada y permanencia (o no) dentro de la ella. Muchas veces el poder como manera de autoridad provoca reacciones negativas en el personal a cargo. Es aquí donde entra en juego el
Contrato Psicológico que, según Schein, implica expectativas que la persona tiene y que deben quedar detalladas con el empleador o el líder sin necesidad de que se encuentren escritas en el contrato. El poder no da lugar a este tipo de manejo “compartido”, ya que, como dice Simeón, “el poder desgasta las relaciones” y no permite la renovación constante que requieren estas expectativas implícitas. A manera de refuerzo de la idea, el texto de Rodríguez Porras contiene un fragmento de un análisis de McGregor referente a la Seguridad dentro de la Teoría de las Necesidades de Maslow: “toda acción arbitraria en la dirección... puede determinar que la necesidad de seguridad de la persona... sea activada” (La autoridad, al utilizar el poder a través de la acción arbitraria, desgasta el contrato psicológico y hace reaccionar la necesidad que Maslow posiciona segunda en la escala)
Otro tema que se trata en este libro es la importancia de las Relaciones Humanas. Simeón menciona este detalle como clave para fomentar en la tarea de los líderes. Este tipo de pensamiento surgió con la aparición de las Organizaciones Humanas, luego de que entraran en crisis las ideas de la Escuela Clásica de la Administración con sus principales exponentes, Taylor y Fayol. Este cambio ocurre a consecuencia experimentos que buscaban aumentar el rendimiento y que permitieron observar el comportamiento de las personas dentro de las organizaciones y desde allí replantearse los criterios a analizar. El precursor de este pensamiento fue Elton Mayo, que permitió el paso del hombre meramente económico (con una relación empleado-organización de tipo Contractual) al Hombre Social . En el relato, Hunter menciona que para que prosperen las relaci
ones entre las personas se deben tener en cuenta, como líder, los ACEP (Accionistas- o Propietarios-, Clientes, Empleados y Proveedores). Se refiere la importancia de “satisfacer las necesidades” de los humanos con los que se está tratando a través de la confianza que hay que forjar con ellos. Y este proceso se encuentra dentro de lo que Maslow llama las Necesidades Sociales porque el hecho de crear un clima de confianza mutua, evita problemas futuros que tengan que ver con el trabajo en equipo y la sentido de pertenencia y buen trato en de la organización. Así también, buenos lazos dentro de las relaciones humanas de una empresa permite facilitar la construcción de una Visión Compartida . Senge considera en este punto que si se crea una visión genuina, verdadera, la gente se adapta a la empresa porque cree en ella, no porque la obliguen a hacerlo.
En esta parte se plantea la atención que debe tener el líder sobre las necesidades de las personas, lo que lleva a una diferenciación entre necesidad y deseo. El líder, entonces, debe primero notar esas necesidades de la gente con la que trabaja. En ello se basaron muchos autores, pero el mentor fue Abraham Maslow quien jerarquizó las necesidades humanas desde las básicas hasta aquellas que se consideran de elevación y perfección personal. El grupo llega a la conclusión que un líder no debe satisfacer deseos inmediatos de las personas, sino las necesidades que les permitan desarrollarse y crecer para lograr sacar lo mejor de si mismos .