lunes, 16 de junio de 2008

El Arte de Guiar

Durante toda la obra, se pueden apreciar las técnicas con las que cuenta Simeón para liderar el “grupo de líderes” con el que esta trabajando. Ésta no es una tarea fácil, ya que cada uno de ellos cuenta con su propio estilo de liderazgo, forzado por una conjunción de las costumbres, aprendizajes y carácter de las personas. Sin embargo, Simeón posee ciertas características que Rodríguez Porras extrae de la sociología de Max Weber y que debe tener todo líder “carismático”. La confianza en sí mismo se denota en todo el transcurso de la semana al poder apreciar que Simeón cuenta con una serie de “ítems” previos que se ajustan a los problemas que pueden llegar a surgir y lo guían hacia las soluciones. Él sabe que puede ayudar a estos lideres en problemas y está dispuesto a hacerlo. Esto también demuestra la determinación que tiene este líder, que posee una guía que lo ayuda hacia una meta que el mismo ya visualizó y que espera que sus seguidores alcancen a ver hacia el final de la semana de retiro. El conocimiento de los hombres se lo da su experiencia pasada (que al contarla demuestra que él también aprendió de los errores y los fracasos) y los estudios que tiene sobre liderazgo. Su faceta de comunicador la demuestra al poder exponer una idea de tal manera que pueden entenderla todos, sin haber necesidad de compartir, como ocurre en algunos casos. Con la historia mitológica de Pigmalión, Rodríguez Porras describe lo que este monje líder aplica (sobre todo se nota en los pensamientos y cambios que tiene el protagonista, John) en sus seguidores al elevar las necesidades de superación y aprendizaje más allá de lo que ellos pensaban que podían dar o aprender en este lugar. Como este escultor griego, Simeón “esculpe” a sus oyentes permitiéndoles pensar por sí mismos lo que el ya tenía en mente y ayudándolos a reflexionar hacia un mejor estilo de liderazgo. Un ejemplo claro de esto ocurre en el momento que la entrenadora le pregunta al monje que estilo de liderazgo considera que tiene él. Y el último punto de el líder carismático de Rodríguez Porras es la ausencia de conflictos internos. Este punto se expande por toda la obra ya que Simeón nunca duda de el valor de su misión con estos aprendices ni de todo lo que ellos podían llegar a dar.

Cada uno de los personajes de esta historia tiene su propio estilo de liderazgo. El modelo que Simeón practica e imparte (y desarrolla el autor de La Paradoja) es el que él llama el Modelo de Liderazgo de Servicio. Con el grupo lo describen como un liderazgo con autoridad a base de servicio y sacrificio con las personas a las que se lidera. Y este sacrificio, llegan a la conclusión luego, se funda en el amor como un comportamiento hacia los otros que permite crecer como líder y ayudar a los seguidores a avanzar como grupo y como personas. Así, el profesor les presenta una cuenta matemática de características que debe poseer un líder: No solo en buenas intenciones se debe quedar este mandatario, sino que las debe conjugar con acciones que consecuentes para dar como resultado esa voluntad buscada que funda el amor.


Pero el resto de los personajes también son líderes en lo que hacen. Los mas destacados don el Pastor Lee que personaliza lo que Davis y Newstrom caracterizan como un líder considerado. Sus características son la preocupación por la parte humana de los hombres, brindar apoyo en lo psicológico y ayudarlos para resolver los problemas. Todo lo contrario, el Sargento Greg choca con él constantemente porque se asemeja al concepto de líder estructurado. Estos líderes no tienen en cuenta los sentimientos de los subordinados, se atienen a las tareas programadas y consideran sin importancia los problemas personales y emociones que se presenten (y tratan de evitarlos).

Por su parte, John tiene éxito en lo que hace, pero los problemas que presenta como líder es por no pulir su comportamiento en esta posición. Su conflicto reside en que los seguidores, y sus superiores también, no percibían actitudes de líder en él. No acostumbraba a tomar decisiones que contemplaran las opiniones de los otros, trabajar en equipo y escuchar para comprender los problemas y soluciones que pueden presentar los otros a la hora de trabajar en grupos humanos. Rodrigues Porras enumera una serie de consideraciones que el líder tiene que tener en cuenta a la hora de tratar a los subordinados. La consulta, el feedback y el contacto personal son lo que le faltó acentuar a John en su empresa tanto para sus empleados como con sus jefes también. Lo mismo ocurre con su familia, ya que las relaciones también se habían deteriorado.